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viernes, 20 de febrero de 2015

Cuando pensamos en la Edad Antigua, ¿Qué se nos viene a la mente?  El primer pensamiento que podríamos tener seguramente tendrá que ver con ruinas, una lucha de gladiadores en el Coliseo de Roma, gente vestida con toga tocando el arpa y comiendo de costado y, quién además sea aficionado a los peplum, a Charlton Heston echando una carrera de cuadrigas (Ben-Hur, 1959).
Pero desde “Conecta con la Historia” queremos demostrar que la Antigüedad es mucho más que eso, y que aunque no pueda parecerlo a simple vista, está más cerca de nuestras vidas de lo que pudiera parecer.

A muchos de nuestros lectores les sonará aquella mítica escena del clásico de los Monty Python “La vida de Brian” (Live of  Brian, 1979) donde el ficticio “Frente Popular de Judea”, opuesto a la dominación romana, termina recordando irónicamente que “el alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos” son mérito de sus archienemigos.

De la misma forma, desde aquí lanzamos la misma pregunta que se hacían en el film: ¿Qué han hecho los romanos por nosotros? Pregunta que, perfectamente, puede ampliarse a otras grandes civilizaciones de nuestro remoto pasado. La Antigüedad sigue muy viva en nuestros días, y por ello, ya que desde este blog nos hemos propuesto el reto de “conectar con la historia”, ¿Qué mejor que dar unas cuantas muestras de hasta qué punto lo antiguocontinúa acompañándonos a diario en las cosas más cotidianas?

Piazza Navona en Roma (Italia), conserva en su tramado la forma del Circo Máximo, sobre el cual se encuentra edificada. 
El ejemplo más cercano y fácil de reconocer lo tenemos en nuestras ciudades. Muchas de ellas están construidas sobre restos de antiguas urbes romanas, y algunas incluso conservan en su entramado actual rasgos que las delatan como tal, incluso en la evolución de su nombre o gentilicio. Tampoco nos podemos olvidar como muchas de nuestras carreteras se encuentran construidas sobre calzadas romanas, reutilizando así muchas de las vías de comunicación que ya estaban planificadas en aquella época.

En lo que refiere a nuestras costumbres y rasgos culturales, que pudieran parecer anecdóticos a primera vista, también le debemos mucho a la Antigüedad. ¿Sabemos hasta qué punto nuestra manera de contraer matrimonio se asemeja a la forma romana de hacerlo?¿Cómo se parecen nuestros modelos de familia a los presentes en Roma?¿Cuánto le deben nuestras leyes al Derecho de los romanos? o ¿Cuántas artes como el teatro, la música o la poesía no han repetido temáticas, formas y estilos visibles en la Antigüedad, ya sea desde Grecia, Roma o cualquier otro lugar?

A.F. CALLET (1741-1823), Les Saturnales ou l´hiver
No olvidemos tampoco que la religión cristiana, que ha condicionado en gran medida la historia de Europa y Latinoamérica, nace y desarrolla gran parte de sus puntos básicos durante el Imperio Romano. A muchos y muchas podría sorprenderles como las que hoy consideramos tradiciones muy asociadas al cristianismo tienen, en su origen, una estrechísima relación con festividades y tradiciones del mundo romano. Un claro ejemplo de esto es la Navidad, fiesta que recoge la esencia de las Saturnales romanas, de las que hablaremos en otra ocasión.

Pero si hay un aspecto donde la antigüedad sigue más viva que nunca, ese es sin duda en el lenguaje que utilizamos constantemente. Ya no sólo porque el castellano que usamos es una lengua romance hija directa del latín, sino que mantenemos decenas de expresiones que se conservan, tal cual, de esta gran lengua madre.

No es necesario que nos vayamos al vocabulario técnico de campos concretos como el derecho, la filosofía o la medicina, donde se aprecia esto con gran exactitud, sino que palabras tan comunes como “gratis”, “ego”, “culpa”, “déficit”, “diva”, “etcétera”, “hábitat”, “misa”, “ultimátum” o “currículum”, mantienen su forma latina. Estos son los llamados latinismos, y con ellos presentes ¿Quién puede decir que el latín es una lengua muerta?

Hasta este momento hemos hablado mucho de Roma, de la cual podemos afirmar sin duda ser herederos directos. Sin embargo, también podríamos, y así lo haremos en este blog, hablar mucho de otras civilizaciones, pues también le debemos gran parte de lo que somos a las culturas desarrolladas en Mesopotamia, Egipto, Grecia durante la Edad Antigua.

Detalle de la "Puerta de Ishtar"
Babilonia, Asiria, Persia... el próximo Oriente verá nacer y crecer a auténticas cunas de la civilización que a lo largo de los siglos y a través de amplios procesos de transmisión cultural, nos han legado aspectos que terminaron entrando en los esquemas de pensamiento del mundo occidental hasta un punto que, sin duda, ha convertido en imperceptible su origen.

Egipto se presenta como una de las civilizaciones más interesantes de la Antigüedad, que durante casi tres milenios creó en torno al río Nilo una identidad que sigue fascinando a amantes de la Historia de todas las edades y niveles.


Por otro lado, poco se puede decir que no se sepa sobre Grecia, que se presenta como uno de los pilares sobre los que se levantó toda la cultura occidental. Sin su desarrollo político, social y cultural, Europa no hubiera sido la misma.


Sin embargo, no debemos cometer el error de únicamente mirarnos el ombligo y tratar la Antigüedad como una etapa histórica adscrita únicamente al mundo occidental. Desde Conecta con la Historia, reivindicamos todas las historias de todos los puntos geográficos del globo, y apreciamos, valoramos e intentaremos, en la medida de lo posible, darle a la Historia Antigua de Asia Oriental su merecido lugar en nuestro blog. ¿Sabemos tanto como nos gustaría sobre la civilización china?¿Tiene la historia de la India algo que enviar a la de otras regiones?

De esta manera, os animamos a todos y todas a que seáis curiosos y nos acompañéis en próximas entradas a recordar que la Historia, y en este caso la de la Antigüedad, no es tan sólo una “ciencia que estudia el pasado”, sino que nos ayuda sin lugar a dudas a comprender nuestro presente.

Antonio Sánchez

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