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miércoles, 25 de febrero de 2015

Mucho conocemos sobre conflictos presentes como la Guerra Santa del Estado Islámico, sobre otros pasados, como la Guerra de Bosnia, y aún más sobre otros sempiternos, como el conflicto Palestino-Israelí. Aun así, también sabemos que hay demasiados que hemos olvidado o que, simplemente, ignoramos. Este es el caso de Nagorno Karabaj, un conflicto ensombrecido por otros cercanos como los de Chechenia y Georgia pero a los que no tiene nada que envidiar. Y es que en el Cáucaso nadie se libra, porque Armenia y Azerbaiyán iniciaron un litigio por esta región incluso antes de su independencia de la URSS en 1991.

Nagorno Karabaj, también conocida como Alto Karabaj, es una región azerí de mayoría armenia situada en el suroeste del país. De facto no es controlada por Azerbaiyán sino que está administrada por la autoproclamada República de Nagorno Karabaj desde diciembre de 1991. Armenia y Azerbaiyán, aún como repúblicas socialistas soviéticas, se vieron envueltas en una escalada de tensión que desembocó en un conflicto armado entre 1991 y 1994, año en que se alcanzó un tibio cese del fuego que aún se mantiene en la actualidad.

Aún a fecha de hoy, el ejército armenio tiene ocupada gran parte de la región de Nagorno Karabaj (amarillo) y los territorios que la unen con Armenia (área ensombrecida). Esto supone en torno al 20% del territorio de Azerbaiyán.
Y es que los antecedentes a este conflicto se remontan un siglo atrás. En 1918, Georgia, Armenia y Azerbaiyán aprovecharon la debilidad rusa para constituirse en la República Democrática Federal de Transcaucasia. Sin embargo, pronto se desintegró y comenzaron las disputas entre armenios y azeríes propiciadas por la demarcación de sus fronteras.


Esto desembocó en una corta guerra hasta la invasión soviética de 1920 y el establecimiento definitivo de las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Armenia y Azerbaiyán. La URSS, encargada ahora de delimitar dichas fronteras, optó en un principio por ceder Nagorno Karabaj, de mayoría armenia, a Ereván (capital armenia) en lugar de mantenerla bajo el mandato de Bakú (capital azerí). Sin embargo, las protestas antisoviéticas en Armenia hicieron que Moscú finalmente favoreciera a Azerbaiyán por aquel famoso dicho del "divide y vencerás". Así pues, la URSS entregó a los azeríes una región poblada por un 94% de armenios, decisión que resultaría trágica para el futuro de ambos pueblos.

No obstante, la paz reinó entre armenios y azeríes hasta el colapso de la URSS, durante el cual los armenios de Nagorno Karabaj aprovecharon para reivindicar su anexión a Armenia. Esto se tradujo en manifestaciones pacíficas hasta que comenzaron los pogromos contra los armenios en Azerbaiyán, destacando el de Bakú en 1990, una especie de Noche de los Cristales Rotos para el pueblo armenio que supuso torturas, asesinatos, asaltos y quemas de comercios, domicilios e iglesias armenias en una noche en la que, casualmente, hubo cortes de luz que facilitaron mucho la tarea a los asaltantes. Esto hizo pensar que el pogromo no fue algo espontáneo sino premeditado por la RSS de Azerbaiyán.

Así pues, los acontecimientos se precipitaron y Nagorno Karabaj convocó un referéndum por la independencia en 1991. El resultado, como era de esperar, fue una victoria aplastante del sí, por lo que la guerra acabó por estallar. El conflicto se saldó con 30.000 bajas y más de 60.000 heridos y 1.300.000 refugiados de ambos bandos, sobre todo azeríes, ya que dicha minoría fue perseguida y expulsada de Nagorno Karabaj en represalia por el pogromo de Bakú. 

Nos hallamos, por tanto, ante el peor conflicto bélico en la zona tras la desintegración de la URSS, una guerra que nació entre dos patrias que ni siquiera habían tenido tiempo de renacer. A pesar de ello, también es un conflicto completamente desconocido, y es por esto por lo que quiero resaltar la importancia que tiene por darse en una zona tan sensible como el Cáucaso.

En la actualidad reina una paz tensa en la región. No obstante, a pesar de la aparente victoria armenia (recordemos que Azerbaiyán no controla el 20% de su territorio desde 1994) las fronteras turcas y azeríes con este país están cerradas a cal y canto y Azerbaiyán tiene a su favor los hidrocarburos del Caspio, que han ayudado a levantar su economía. Armenia, por su parte, tiene un as bajo la manga: Rusia.

Esto me lleva a pensar: ¿podríamos considerar Nagorno Karabaj como el conflicto perfecto? Y es que sobran los motivos:
  • Conflicto territorial. Las aspiraciones armenias de recuperar el esplendor perdido quedaron frustradas con el Genocidio Armenio de los años 1910. La Gran Armenia quedó en papel mojado y con ello la recuperación del Monte Ararat, hoy día en manos turcas, así como Nagorno Karabaj, que Rusia cedió en su día a Azerbaiyán.
  • Conflicto étnico. El pueblo azerí, como el turcomano, el uzbeko o el kazajo, está emparentado con el pueblo turco, con el que mantiene lazos históricos, culturales y lingüísticos. Esto implica que el enfrentamiento con Armenia sea más intenso, ya que la hermandad turco-azerí también está cimentada sobre el conflicto que ambos pueblos tienen con los armenios. En el caso de Turquía, la invasión de Nagorno Karabaj fue la excusa perfecta para acusar a Armenia de mentir sobre el Genocidio Armenio y dar apoyo incondicional a sus hermanos azeríes.
  • Conflicto religioso. La distancia entre Ereván y Bakú es la equivalente a la que existe entre Barcelona y Murcia. Aun así, ninguno de los dos países comparte lengua, alfabeto, cultura, aliados vitales ni tampoco religión. En efecto, Armenia fue el primer ente político-territorial que adoptó el cristianismo como religión oficial, mientras que Azerbaiyán fue el primer estado secular de mayoría musulmana del mundo. El conflicto religioso también quedó patente con la quema de iglesias apostólicas armenias en Bakú y con el particular uso que los armenios dieron a las mezquitas azeríes como establos y depósitos de estiércol durante la guerra. No obstante, debido al gran aperturismo a Occidente de la sociedad azerí y a la necesidad armenia de mantener relaciones económicas con su vecino Irán, este frente es el único en el que ambos países han ido logrando limar asperezas.
  • Conflicto económico. Azerbaiyán posee hidrocarburos en su salida al Mar Caspio. Armenia, por su parte, es un país montañoso al cual sólo se puede acceder por tierra por el sureste desde Irán o por el norte desde Georgia, países de los que Armenia depende para sobrevivir. Y es que Azerbaiyán y Turquía, además de haber cerrado sus fronteras, ejercen un bloqueo económico sobre el país con el objetivo de que retire sus tropas de Nagorno Karabaj. Tan estricto es el bloqueo que ni siquiera terceros países, especialmente Georgia, pueden revender gas o petróleo azerí a Armenia, lo que la hace extremadamente vulnerable.
  • Equilibrio de fuerzas. Si hablamos del Cáucaso, pensamos automáticamente en Rusia como principal jugador. Moscú, que inicialmente cedió Nagorno Karabaj a Bakú, tiene ahora bases en territorio armenio con el objetivo de otorgar protección al país y frenar las aspiraciones turcas en el Cáucaso. Y es que tanto rusos como armenios temen que Turquía se gane el apoyo de Georgia, aislando aún más a Armenia y haciendo que Rusia pierda cualquier aspiración sobre el gasoducto que une Azerbaiyán, Georgia y Turquía y que podría cruzar el Bósforo en un futuro, como se aprecia en el siguiente mapa:
El gasoducto en cuestión está marcado por la línea ocre. Finaliza en la ciudad turca de Erzurum, pero su importancia reside en su futura ampliación a Centro-Europa a través de Estambul.

Aun así, Georgia, que ya tiene suficientes problemas, prefiere mantener lazos de amistad con Azerbaiyán y con Armenia, a pesar de que ésta sea aliada acérrima de Rusia. No obstante, el comercio entre Georgia y Turquía-Azerbaiyán es muy activo, más ya que con Rusia-Armenia, así que Armenia vuelve a estar contra la pared: ¿apoyo incondicional a Rusia a cambio de más aislamiento y un nuevo vecino hostil o resistir hasta el final con ayuda económico-militar rusa?
  • Legislación anti-armenia de Azerbaiyán. La ley azerí no permite la entrada al país a ningún nacional armenio. Tampoco permite la entrada a armenios de segunda o tercera generación que aún conserven su apellido armenio, por lo que ni siquiera artistas como Cher tienen permitida la entrada al país. Junto a naciones como Israel, Azerbaiyán es uno de los pocos países del mundo que tiene vetada la entrada a cualquier nacional de un país enemigo.
  • Otra circunstancia a tener en cuenta es que tampoco se puede acceder a Azerbaiyán si previamente se han visitado los territorios ocupados de Nagorno Karabaj sin permiso de alguna autoridad azerí. De hecho, de hacerlo de ese modo, la persona en cuestión puede ser declarada non grata y no permitírsele entrar al país por unos años. Esto le ocurrió nada más y nada menos que a Montserrat Caballé, que dio un concierto en Stepanakert, la capital del enclave, sin avisar a Azerbaiyán. Bakú llegó a pedir explicaciones a España por este asunto, aunque el incidente diplomático no llegó a mayores.

Con todos estos datos es fácil deducir que el odio entre armenios y azeríes es comparable al odio palestino-israelí o el que existe entre ambas Coreas. Y si aún tenéis dudas, seguid leyendo:

Armenia sufrió un fortísimo terremoto en 1988 que causó la muerte de 50.000 personas, a lo que muchos azeríes respondieron enviando telegramas al gobierno de la RSS de Armenia con la siguiente dedicatoria: “Felicidades por tu terremoto”. Hay rumores de que incluso el propio gobierno azerí hizo lo propio, pero nunca ha podido ser confirmado. Otro ejemplo del odio acérrimo que existe entre ambos pueblos se vio en el Festival de Eurovisión de 2009, cuando 43 azeríes fueron detenidos e interrogados por el Ministerio de Interior en Bakú por el mero hecho de haber votado por la canción armenia. A varios de ellos se les llegó a acusar de “antipatriotas” y de “peligro para la seguridad nacional”.

Y es que a día de hoy la paz sigue siendo tensa e inestable. La frontera armenio-azerí está completamente militarizada y los intercambios de disparos son algo habitual. El pasado noviembre Azerbaiyán derribó un helicóptero armenio que, según fuentes azeríes, había sobrevolado su territorio. El resultado fue de tres militares armenios muertos. También es fácil percatarse de que el odio más intenso se da en dirección Azerbaiyán-Armenia y no al revés, ya que la cuestión de Nagorno Karabaj sigue resultando humillante para el pueblo azerí, que ve como parte de su país lleva invadido más de veinte años y no hay manera de que la situación se normalice.

Visto lo visto, ¿podemos afirmar que Nagorno Karabaj es el conflicto perfecto? Teniendo en cuenta los numerosos frentes, agentes y causas que lo motivan y la probabilidad de que continúe siendo un conflicto enquistado, sí. Además, el desconocimiento general del asunto no favorece nada el avance, ya que no hay suficiente presión internacional para que esto llegue a su fin. Armenia y Azerbaiyán ya han firmado acuerdos de cooperación con la UE y aspiran a convertirse en naciones desarrolladas en un futuro no muy lejano, pero para ello este conflicto debe llegar a su fin. ¿Es esto posible en las circunstancias actuales? Además, ¿estarán dispuestos los gobiernos armenio y azerí a dejar de usar al vecino como justificación de todos los males de sus respectivos pueblos? Si en España unos utilizan el “todo es ETA”, allí es muy común el “todo es Armenia” o “todo es Azerbaiyán” para tapar la difícil situación de los DDHH en ambos países, sobre todo en este último.

El sacrificio ha de ser mutuo, y ambos pueblos deberán dejar atrás su orgullo y ceder ante el otro si quieren dejar de ser meros peones para convertirse en pueblos verdaderamente dueños de su futuro.


¿Quieres saber más?

http://www.amnesty.org/es/region/azerbaiyán

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