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jueves, 12 de febrero de 2015

A todos nos gusta mucho ser el más original. Nos movemos en un mundo donde las nuevas tecnologías nos permiten desarrollar toda nuestra creatividad e ingenio para ser los más modernos y espectaculares con la intención de destacar dentro de una masa que lucha por ese objetivo: ser únicos. 

Sin embargo, realmente todos pecamos de lo mismo y al final acabamos subiendo la foto de la orla con la beca, la foto de la comida que nos ha salido la mar de bien o la de los pies en la playa porque estamos tan relajados que es necesario que el mundo lo vea. Sin pretender empezar un debate (eran simplemente ejemplos tontos, nadie se fotografía los pies en la playa, por Dios) lo que pretendo plantear es ¿cómo de únicos son ciertos sucesos históricos que son hitos? El ejemplo que pretendo analizar es “La batalla de Covadonga”, gran mito que marca el freno de la conquista de los musulmanes en la península y el inicio de la recuperación “de España”. ¿Pero cuánto de original hay en esto?



Para quien no lo sepa, la Batalla de Covadonga es el primer enfrentamiento en la península entre musulmanes y cristianos sucedido en el 722 en el paraje próximo a Cangas de Onís en Asturias. Es considerado el inicio de la reconquista española.

Si vamos a comparar las fuentes que nos hablan de esta batalla, tanto de la parte islámica como cristiana, debemos señalar que estas son muy posteriores al suceso, por lo que debemos tener en cuenta que ya no vemos la batalla sino que vemos su percepción sobre la batalla. Si nos enfrentamos a la crónica de Al- Maqqari Nafh al tib, redactada en el siglo XVI, que conoce ya como leyenda “Dice Isa Inm Ahmand al-Raqui que en tiempos de Anbasa Ibn Suhaim al-Qalbi” , que viene a ser lo mismo que “hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana”. Seguidamente en unas pocas líneas nos narra un problema que de modo aparente no les preocupaba mucho, “en el norte surgió un asno salvaje llamado Pelayo”. El autor de la crónica nos cuenta que el ejército islámico no paró de atacarlos, pero que no sirvió de nada. El ejército moría y treinta hombres y diez mujeres (mira, usan lenguaje inclusivo) resisten como pueden. Con este panorama, Al-Maqqari no tiene complejos en reconocer: estamos perdiendo, está siendo un auténtico desastre,nos vamos. Sin embargo, finaliza su crónica con una pregunta retórica: “Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?”. Esta pregunta se escribe cuando ya se sabe el final. Sin embargo, la sigue redactando. ¿Por qué? ¿Pretende reflejar la despreocupación de los nuevos conquistadores por “esa resistencia”? ¿Enfatizar la idea de que los cristianos, siendo tan pocos, recuperaron la península? ¿O es simplemente una nota de amargura y el rencor que muestra a un tiempo pasado?

Si nos enfrentamos a la crónica de Alfonso III, del año 881, cuenta la batalla de Covadonga planteando la siguiente situación: Pelayo será elegido por sus iguales astures indígenas y visigodos como el príncipe del reino para salvar a “España” de la invasión y como defensor de la fe católica. Sin duda, contará con el apoyo de Dios ya que “Cristo es nuestra esperanza; que por este pequeño montículo que ves sea España salvada” y que para lograr la paz tendrá “la venganza de la espada”. El autor nos narra los hechos de una manera épica, magnificando la figura de Pelayo con una visión del provincialista de la historia (todo lo que sucede está controlado por Dios, idea defendida por San Agustín). La intervención divina de la virgen y el pequeño ejército cristiano, consigue vencer en una batalla contra 187000 soldados. La influencia de las sagradas escrituras en esta crónica, hace de un hecho aislado una leyenda y mito fundacional de la reconquista de España. Estudios como los de Francisco Javier Zabalo, nos hacen ver como los datos numéricos en la crónica, hace una mayor referencia a la Biblia que a la realidad, enfatizando el carácter mítico del suceso y dando una visión totalmente opuesta a la crónica musulmana.

Según los hechos que nos narra la crónica cristiana, tuvo que ser algo parecido más o menos a esto: 





Como conclusión, vemos que no siempre las fuentes escritas son lo más fiables y que están muy condicionadas por la idea política que pretenden defender además de por su propio contexto. ¿Qué más da que la batalla de Covadonga no fuera una batalla real si nos sirve de motivo para defender un principio? Y si para ello tenemos que adornarla para que quede bonito ¿dónde está el problema? Las fuentes cristianas, pecan de ser una mera “copia” para la justificación de unos sucesos posteriores y, por supuesto, si hay que coronar al salvaje asno de Pelayo, se le coronará con todos los oros del Reino de los Cielos.



Escrito por Laura Rodríguez Fernández.


¿Quieres saber más?

-Crónica de Al-Maqqari Nafh al-tib.
-CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ, C.,VIÑAS A.,: Lecturas de historia de España. ed Plutarco. Madrid 1929, pp. 34-26.
-ZABALAO ZABALEGUI, F. J., “El número de musulmanes que atacaron Covadonga” Universidad de Sevilla. 2004.

7 comentarios:

  1. De acuerdo que no pudieron participar tantos moros, pero de ahí a decir q la batalla de Covadonga no existió o fue una pelea de patio de colegio hay un trecho. No es la primera vez que leo comentarios de este tipo y no entiendo que interés tienen algunas personas en menospreciar un hecho tan importante de la historia de ASTURIAS.

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    1. Creo, bajo un punto de vista totalmente imparcial, que en ningún momento el artículo ha intentado menospreciar nada de la historia de ningún sitio.
      Popularmente se dice que "la historia la escriben los vencedores" y en este artículo podemos observar con mucha nitidez que es cierto que igual que para un bando, en este caso el cristiano y victorioso, la Batalla de Covadonga ha sido popularmente narrada como un hecho muy mitificado de cómo la cristiandad se alzó sobre la invasión árabe, y muy posiblemente sea menos de lo contado y más de lo que los árabes dejaron en referencia a este hecho.
      Como conclusión quiero hacer hincapié en que no es una manera de restarle importancia a la Batalla de Covadonga, sino que es la historia vista desde otra perspectiva que muy probablemente pocos hayamos visto o conocido, no por ello quiere decir que más certera.
      PD: Ojalá no hacer de cualquier información opuesta a la tradicional una ofensa contra nadie y que cada uno siga pensando lo que le haga más feliz.

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  2. No discuto que las fuentes cristianas exageran ni que tienen un sesgo interesado, pero de ahí a decir que se inventan la batalla...Que estén exageradas no quiere decir que sean falsas y que haya que creer en cambio a las musulmanas. Entre el reino de Asturias y los musulmanes hubo muchos enfrentamientos, alguno tuvo que ser el primero y no veo porqué no pudo ser el de Covadonga. Me parece además que, aparte del número de soldados, hay que valorar las batallas por su importancia histórica, y la de Covadonga fue crítica, ya que si hubiera perdido Pelayo la historia habría sido probablemente muy distinta, quizá no hubiera existido el reino de Asturias. Por último, no me ofende que se de una versión distinta de la tradicional, pero si esta bien razonada. En el artículo contrapone las crónicas árabes y cristianas y desautoriza totalmente estas ultimas con el objetivo, parece, de derribar un supuesto mito o, al menos, minimizar lo.

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  3. Efectivamente, la historia la escriben los vencedores, en este caso los musulmanes:
    En la crónica musulmana nos dicen que aquellos 300 fueron reducidos a 30, a 30 hombres y 10 mujeres, decían las crónicas musulmanes. 30 asnos, qué pueden hacer 30 asnos, no pueden causarnos ningún perjuicio. Pero la reconquista había comenzado. Hubo muchos muertos, prueba de ellos son los topónimos conservados hasta hoy, aludiendo a los montones de huesos que quedaron en los barrancos de los caminos y que siguen hoy encontrándose huesos de los invasores de España.

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  4. Excelente artículo. Una escaramuza elevada a la categoría de batalla esencial por la historiografía dominante. Espero más artículos que desmitifiquen lo que siempre nos han contado!

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  5. Hay una obsesión política histórica en que cuestionar todos los hechos o "mitos fundacionales" de España, como la retórica de hacer llamar "mito", para cuestionar al pueblo español, particularmente su cultura. Como ocurre en Francia, Alemania o Reino Unido en el proceso de globalización. La técnica es hacer presentar un hecho conocido al público como se antes se le hubiera escondido y haciendo análisis superficiales que no toman en cuenta la historiografia y sus normas.

    No son mitos, primero que todo por que ocurrieron y hay pruebas que la demuestran. Decir que las crónicas españolas mienten es algo que va contra las normas historiograficas puesto que esas crónicas pudieron escribirse a base de tradiciones orales que se iban modificando de persona a persona.

    Solo el hecho de aparecer en las crónicas árabes y señalar de manera tan peculiar dicha batalla requiere una investigación profunda, tanto comparativa en diversos ángulos y por su puesto arqueológica.

    Es triste como la ideología "progresista" intoxica todo de esta manera.

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