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viernes, 6 de marzo de 2015

¡Hola de nuevo conectad@s!

Los seres humanos, como sujetos que establecen relaciones sociales entre el medio y el entorno que les rodea, dejan improntas de su vida y su actividades que a menudo quedan para la posteridad, bien en nuestras retinas, bien en el medio natural.

Todos conocemos la muy conocida frase de Neil Amstrong  “un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”, acompañada de una huella en una superficie gris y polvorienta.

Sin embargo, ¿hasta qué momento debemos remontarnos para constatar los primeros pasos del hombre primitivo?

Existen infinidad de yacimientos arqueológicos que definen la presencia de las actividades humanas en prácticamente cualquier región del planeta, pero ¿qué sabemos acerca de las icnitas[1] que han dejado sobre la tierra? ¿Se conservan las improntas de una carrera durante una cacería? ¿O cuando pisaron los terrenos encharcados de una llanura en época de lluvias?

Las huellas que más repercusión han tenido por parte de la historiografía son las conservadas en Laetoli (Tanzania) aunque también se presentarán otros restos icnológicos como las huellas descubiertas en Ileret (Kenia), en  Happisburgh (Gran Bretaña), en Roccamonfina (Italia) , en los Lagos Willandra (Australia) o Chihuanan (México)

Huellas de Laetoli (Laetoli, Tanzania): Estas son las icnitas más antiguas hasta ahora conocidas de un homínido. Los restos fueron descubiertos en 1970 y tienen una antigüedad de 3.6-3.7 millones de años, y se adscriben al australopithecus afarensis, una especie definida por el matrimonio Leakey. El estudio de estos restos ha permitido identificar huellas de animales como hienas, babuinos, jirafas, gacelas, elefantes, rinocerontes, antílopes o búfalos y dos individuos humanos, una madre y un individuo infantil. En un momento
determinado, las rutas que establecen ambos individuos se unen en una con huellas mucho más profundas, lo que se ha interpretado como que el individuo adulto toma al individuo infantil (Raichlen et al., 2010). El blog "Algo más que huesos", de
 Isabel Cáceres, investigadora del IPHES (Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social), nos ayuda a explicar el proceso de formación de las improntas de Laetoli.

(Mary Leakey, descubridora de las huellas de Laetoli)


Tamaño de la huella
21.5 cm
18.5 cm
Ancho
10 cm
8.8 cm
Tamaño del paso
47.2 cm
28.7 cm
Tamaño corporal
1.34-1.56 m
1.15-1.34 m
(Fuente: wikipedia)                                              
                                                                                                                                                   
Huellas de Ileret (Ileret, Kenia) Asociadas a la ocupación de uno de los yacimientos más emblemáticos del Paleolítico Inferior en África, Koobi Fora (Kenia) Las icnitas se encontraron junto al lago Turkana, con una antigüedad de 1’5 millones de años y han sido asociados con el Homo erectus. (Bennett et al., 2009) 


Happisburgh (Norfolk, Gran Bretaña) Son las huellas más antiguas halladas fuera del continente africano, hecho que les sirvió para formar parte de la lista de descubrimientos excepcionales de 2014 emitida por National Geographic. Estas icnitas de Happisburgh fueron descubiertas en febrero de 2014, por pura casualidad. Una tormenta había venido acompañada de una crecida del nivel de la marea que había retirado la capa de sedimentos que cubría las icnitas. Cuando descendió la marea a su nivel natural, salieron a la luz unos restos que tienen entre 850.000 y 900.000 años y han sido atribuidas al Homo antecesor, la misma especie que se documentó por primera vez en Atapuerca. Las huellas de Happisburgh reflejan la actividad de al menos 5 individuos entre los que se encuentran también niños, que se dirigen hacia el sur (Ashton, 2014).

Paleoantropología hoy, uno de los mejores blogs que se pueden encontrar en la red de difusión y divulgación de la Prehistoria, dedicó una publicación donde aparece un vídeo sobre la intervención que los investigadores desarrollaron en Happisburgh.

Ruta del Diablo (Roccamonfina, Italia) En la Campania italiana encontramos las icnitas que hasta el descubrimiento de aquéllas de Happinsburgh eran las más antiguas de toda Europa. Con una antigüedad de 345.000 años, el conjunto está formado por unas 56 improntas de individuos en torno al 1’4 m de altura que habían adoptado ya la bipedia y sólo se servían de las manos en pasos difíciles (Mietto et al., 2003)



(Ruta del diablo, Italia)


Huellas de los Lagos Willandra (Nueva Gales, Australia) Son las huellas más antiguas de Australia con una cronología de 20.000 B.P. Fueron identificadas por científicos a través de pobladores locales en 2003. Además suman un total de 450 formando 22 rutas diferentes y han podido conservarse debido a que fueron realizadas sobre una arcilla endurecida muy poco porosa.

(Huellas de los Lagos Willandra, Australia)

Huellas de Chihuanan
(Chihuanan, México) Son las icnitas más antiguas de América. Fueron descubiertas por constructores de carreteras en el desierto de México en 1961. Fueron datadas hace 10.550 años, y en investigaciones posteriores diversos científicos y expertos han logrado identificar mas huellas hace unos 7.250 años.
                                                                                                            
¿Cómo es posible que estas improntas se puedan preservar en un estado de conservación tan bueno? La clave es el contexto en el que se encuentran. Tanto Laetoli como la Ruta del Demonio se enmarcan en contextos volcánicos donde las masas cenizas, humedecidas por la lluvia, adquieren la forma de las pisadas de los individuos como si fuera arcilla y tras un enfriamiento rápido se produce una especie de fosilización. El mejor ejemplo de este caso lo muestra la ciudad de Pompeya, donde podemos encontrar a sus habitantes en la posición anatómica en la que fueron sepultados por las cenizas del Vesubio.

Para terminar, dejo una frase que es toda una lección de vida.

“Nuestras huellas dactilares no se borran de las vidas que tocamos” Gandhi


Javier Sanchez Martínez.

BIBLIOGRAFÍA
ASHTON, N., LEWIS, S., DE GROOTE, I, DUFFY, S.M., BATES, M., BATES, R., STRINGER, C., (2014) “Hominin footprints from early Pleistocene deposists at Happinsburgh, Uk, PloS one, 9, 2

BENNETT, M.R., (2009) “Early Hominin Foot Morphology Based on 1’5-Million-Year-Old Footprints fromIleret, Kenya”, Science, 303, pp. 1197-1201.

MIETTO, P., AVANZINI, M., ROLANDI, G., (2003), “Palaeontology: Human footprints in Pleistocene volcanic ash”, Nature, 422,pp 133-133.

RAICHLEN, D.A., GORDON, A.D., HARCOUT-SMITH, W.E.H., FOSTER A.D., HASS, W.R., (2010) “Footprints Preserve Earliest Direct Evidence of Human-Like Bipedal Biomechanics”, PloS One, 5, 3.






[1] Las icnitas son huellas o improntas que se producen sobre una superficie producto de la pisada de un vertebrado. La paleoicnología se encarga de estudiar las improntas que han quedado en estado fósil. 

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