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sábado, 11 de abril de 2015


Martín Lutero, fraile agustino que desafió al orden pontificio, es una de las figuras que más ha destacado a lo largo de la Historia. Nacido en Eisleben, Alemania, en 1483, y muerto en el mismo lugar en 1546. Lutero es considerado como el padre de la Reforma y el que llevo a cabo el inicio de una nueva época y, con ella, los conflictos de religión. Su figura ha dado mucho de qué hablar pero yo voy a contar seis anécdotas sobre su figura en orden cronológico.


Leyendas en torno a Lutero:

EL RAYO: “¡Ayúdame, Santa Ana; me haré fraile!”

Un suceso que cambió profundamente la vida de Lutero, tuvo lugar el 2 de julio de 1505 cerca de Stotternheim. Convertiría al jóven estudiante de derecho, gozador de la vida, en un humilde fraile que buscaba la gracia de Dios.

Lutero, que acababa de graduarse de magíster y había comenzado un estudio de la jurisprudencia en la universidad de Erfurt, se encontraba de regreso de una visita a la casa de sus padres, cuando lo sorprendió un grave temporal.

Distante todavía varias horas de Erfurt, se vio en medio de una terrible tempestad eléctrica. Un rayo cayó tan cerca que la presión del aire lo lanzó a tierra. En aquel instante, invocó a Santa Ana, prometiendo: "Quiero ser fraile."

Posteriormente, Lutero se refirió varias veces a este episodio.

También se considera probado que ya antes de su experiencia con el rayo, Lutero había acariciado la idea de tomar los hábitos.

Para enojo de su padre, cumple su promesa: el 17/07 del mismo año, Lutero ingresa al Monasterio Negro de Erfurt y se hace fraile.

LA FIJACIÓN DE LAS TESIS.

Estamos a 31 de octubre del año del Señor 1517: con vigorosos golpes de martillo, que resuenan por toda Europa, Lutero clava las 95 tesis en el portal de la iglesia del castillo de Wittenberg. Esta escena aparece en muchísimas ilustraciones y fue considerada, hasta muy entrado el siglo XX, como una realidad histórica. Es una imagen que, como pocas otras, se ha convertido en un símbolo de la Reforma.
De ahí el tremendo remezón cuando el teólogo católico e investigador de Lutero, Erwin Iserloh, publicó un estudio según el cual la fijación de las tesis sería parte de la leyenda.

Sin embargo, los hechos que aduce no dejan de convencer. Por una parte, la primera alusión escrita a este suceso proviene de Felipe (Philipp) Melanchthon, que no puede haber sido testigo presencial, ya que recién en 1518 fue llamado a la universidad de Wittenberg.

Además, esta relación es publicada después de la muerte del Lutero; de modo que no conocemos ningún comentario del reformador mismo, en cuanto a su martilleo de 1517.
Es cierto que el portal de la iglesia del castillo servía para fijar anuncios de disputas teológicas, pero la exhibición pública de sus tesis, sin esperar una reacción de los obispos, habría sido una clara provocación de sus superiores. No parece probable que Lutero, que solamente quería remediar irregularidades, haya optado por proceder así.

A esto hay que agregar que en Wittenberg no se realizó una disputa pública de sus tesis, y que (aún) no ha sido encontrada la primera impresión de este documento.

Por lo tanto, hemos de limitarnos a lo que sabemos con seguridad: que Lutero escribió cartas a sus superiores, fechadas a 31/10/1517, en las cuales denunciaba la práctica de la venta de indulgencias e instaba a terminar con esta lacra. Adjuntó a sus misivas 95 tesis para que sirvieran de base a una disputa sobre el tema.

A pesar de que la mayoría de los investigadores considera probado que en aquel día Lutero no utilizó otra herramienta que la pluma, la imagen de él clavando las tesis es una de las más populares en relación a Lutero, la reforma y la ciudad de Lutero, Wittenberg.

“ESTA ES MI POSTURA”- LUTERO EN LA DIETA DE WORMS

Lutero llega a Worms en marcha triunfal. Pero en la Dieta imperial, tanto el emperador como la Iglesia esperan de él que se retracte de sus tesis.

Los libros de Lutero son apilados en una mesa. Se le pregunta si se trata de sus escritos y si desea renunciar a alguno de sus contenidos. Lutero pide tiempo para reflexionar, luego fundamenta su negativa con su conocido discurso:

"Si no se me convence mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón - porque no le creo ni al papa ni a los concilios ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a si mismos - por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable. ¡Dios me ayude, amén!"
Que Lutero haya añadido las famosas palabras "¡No puedo hacer otra cosa; ésta es mi postura. Que Dios me ayude!", es leyenda. Probablemente fueron agregadas para hacer la historia más interesante y presentarla como 'sensación periodística'.

LUTERO Y LOS ÁRBOLES

El roble de Lutero en Wittenberg es uno de los árboles más conocidos y está rodeado de varias leyendas.

El lugar donde hoy en Wittenberg crece el roble de Lutero, es el lugar donde Lutero quemó, el 10 de diciembre de 1520, el código de derecho canónico, la bula pontificia que lo amenazaba con la excomunión, y los escritos de sus enemigos.

La leyenda dice lo siguiente: un estudiante de Wittenberg - asiduo partidario de Lutero - amaba a una muchacha cuya abuela seguía fiel a la antigua iglesia.

El día de la quema, la viejita, por curiosidad, fue a pasear hasta dicho lugar. Iba acompañada de su nieta. Allá se encontraron con el universitario que entusiasmado les habló de las hazañas de Lutero. La abuela se enfureció, clavó su bastón en la tierra y le prometió al joven que no se casaría con su nieta hasta que el bastón no hubiese brotado.

En ese mismo lugar, el estudiante plantó un vástago de roble. Y a la primavera siguiente le mostró el "milagro" a la abuela...

EL LANZAMIENTO DEL TINTERO

Desde su infancia, Lutero fue molestado por diablos, espíritus malévolos y demonios...
También más tarde menciona muchas veces sucesos de este tipo. Especialmente en la soledad del castillo de Wartburg, su miedo a esta suerte de ataques aumentó fuertemente; Lutero les atribuía sus depresiones y cambios anímicos.

El fundamento de este constante miedo a Satanás debe estar en la religiosidad medieval tardía de su hogar paterno, así como en su educación y estudios.

Lutero se defendía contra el permanente acoso con oraciones, "alegres cánticos" o también más drásticamente: se cuenta que, habiendo sido despertado de noche por el diaBlo, se habría defendido de Satanás con un resuelto lanzamiento de su tintero...

Lutero mismo cuenta que en el castillo de Wartburg lo habría sido acosado por el demonio. Sin embargo, sus palabras de que "habría ahuyentado al demonio con tinta", hoy día se atribuyen más a su trabajo de traducción de la Biblia que a enfrentamientos nocturnos en el Wartburg.

La mancha de tinta que hasta el siglo pasado se podía ver en el cuarto de Lutero del Wartburg, no tiene valor probatorio: existen demasiados testimonios que la mancha ha sido renovada, repasada y corregida en el correr de los siglos...

EL EMPERADOR CARLOS V ANTE LA TUMBA DE LUTERO.

Después de la derrota de los protestantes en la batalla de Mühlberg durante la guerra de Esmalcalda (1546/47), el ejército imperial estaba a las puertas de Wittenberg, de modo que el príncipe elector se vio obligado a firmar la "Capitulación de Wittenberg", en la que entregaba la ciudad y renunciaba a su dignidad electoral.

El 23 de mayo de 1547, el emperador entró cabalgando a la ciudad y concurrió también a la iglesia del castillo, a visitar la tumba de su gran adversario Lutero.
Alrededor de este acontecimiento, a lo largo de los siglos han surgido algunas leyendas que sin embargo carecen de fundamento histórico. Una de éstas dice que, ante la tumba abierta del reformador, le habrían pedido al emperador que, aunque muerto, entregue a la hoguera los restos mortales del hereje.

El emperador habría respondido: Ha encontrado a su juez. Yo hago la guerra contra los vivos, no conta los muertos.

Mas esta frase no está basada en hechos: en las crónicas de Juan (Johannes) Bugenhagen, quien por lo demás relata exhaustivamente la visita del emperador, no se encuentra ninguna palabra al respecto.

Otra leyenda narra que, antes de la llegada del ejército imperial, el cadáver de Lutero habría sido sacado de su tumba por precaución, y trasladado a un lugar conocido sólo por pocas personas.

La apertura de la tumba en la iglesia del castillo, realizada el 14 de febrero de 1892, trajo claridad: allí descansan los restos del reformador.

De esta manera nos encontramos ante la figura de un reformador al cual se le atribuyen varios mitos en torno a su figura, no será el primero ni el último líder religioso al que se le achacan estas anécdotas, lo que hay que saber es notar que es una anécdota y lo que no. De esta forma encontramos a un Lutero que busca la salvación de su alma y una reforma de la Iglesia pero que a su vez está inspirado por fines políticos, sino no se explican algunos actos de su vida.

Pero eso ya es otra historia…

Pd: para diversión del lector le añado una canción bastante graciosilla que hicieron de Martin Lutero a partir de la película.




¿Quieres saber más?


  • FLICHE, A., y MARTIN, V., Historia de la Iglesia: XVI, XVIII, Valencia, 1976.

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